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La tesis del materialismo dialéctico sobre la posibilidad de conocer el mundo constituye una gran conquista de la filosofía científica. Ella estimula a la razón humana en su voluntad de conocer la esencia de los fenómenos, de descubrir las leyes objetivas de la naturaleza y de la sociedad, y de ponerlas al servicio del hombre. Pero la filosofía marxista no se ha limitado a dilucidar la naturaleza del conocimiento como reflejo de la realidad objetiva y a demostrar la posibilidad de conocer el mundo. Su gran mérito consiste igualmente en haber sido la primera en explicar el proceso del conocimiento.

En la filosofía premarxista reinaban ideas erróneas sobre este problema importante. Los partidarios del empirismo ver ponían el acento en el papel preponderante de las sensaciones, de la observación inmediata, y negaban el papel del pensamiento teórico, de la generalización y de la abstracción. Al combatir a los idealistas, los materialistas anteriores a Marx subrayaban con razón que el conocimiento refleja los objetos y los fenómenos objetivos de la naturaleza.

“La Filosofía es esencial para el hombre y el conocimiento superior”

Pero eran metafísicos, y perdían de vista toda la complejidad de ese proceso menospreciando el papel activo del pensamiento. En oposición al materialismo metafísico, los idealistas destacaban el principio de la actividad del pensamiento hasta la negación del mundo objetivo, haciendo a aquél, creador de la naturaleza. Sólo la filosofía marxista ha resuelto esos problemas. Al aplicar la dialéctica materialista al conocimiento, el marxismo muestra que éste se desarrolla por etapas, etapas ligadas entre sí y que se suceden la una a la otra.

Lenin expresó admirablemente la esencia de este proceso, y mostró cómo la realidad se refleja en cada grado del conocimiento de la verdad objetiva: Las sensaciones, las percepciones, las representaciones son incapaces de reflejar por sí solas el vínculo íntimo de los fenómenos, de descubrir las leyes del mundo objetivo.

Ahora bien, el objeto del conocimiento es el de descubrir las leyes objetivas de la naturaleza. El conocimiento no lo logra sino en su segunda etapa, con la ayuda del pensamiento abstracto. Al generalizar los datos de las sensaciones y de las percepciones, el pensamiento abstracto deja de lado todo lo que es fortuito, no esencial en los objetos y los fenómenos para penetrar en su esencia. Los resultados de esta operación se resumen en los conceptos, las categorías, las leyes científicas.

Estos dos grados del proceso del conocimiento —la contemplación viva y el pensamiento abstracto— se hallan vinculados entre sí, se convierten el uno en el otro y señalan los jalones de un solo proceso dialéctico del reflejo de la realidad.

El fin del conocimiento estriba en alcanzar la verdad objetiva. En el proceso del conocimiento, el hombre adquiere saber, se asimila conceptos acerca de los fenómenos reales, va comprendiendo el mundo circundante. Fuera de las sensaciones, el hombre no puede saber nada acerca de la realidad. Las sensaciones proporcionan al hombre un conocimiento de las cualidades externas de las cosas. Mas, por importante que sea la forma sensorial del conocimiento, ésta, de por sí, no hace posible penetrar en la ciencia de las cosas, descubrir las leyes de la realidad.

Ahora bien, es precisamente en esto en lo que estriba el objetivo principal del conocer.

Los conceptos también aparecen en el hombre como producto de su actividad productiva social. La actividad lógica del pensar se realiza en distintas formas: Desempeñan asimismo un gran papel en el conocimiento, la imaginación, la fantasía creadora y la intuición, que permiten componer amplias representaciones generalizadoras sobre la naturaleza de las cosas partiendo de algunos datos de la experiencia. Sin embargo, el pensamiento sólo crea ideas subjetivas; queda abierto el problema de si dichas ideas corresponden a la realidad misma.

Criterio de la verdad. Y es de suma importancia que cuidemos esas acciones, porque mediante la virtud es como el hombre puede dominar su parte irracional y de este modo llegar a alcanzar su naturaleza racional, y con ella, la felicidad. Esta ética desemboca en la política, y en ella sostiene la idea de que el hombre, como ser racional que es, desarrolla sus fines dentro de la comunidad.

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Existen tres formas de gobierno puras —sujetas a la virtud—, mientras que existen también tres formas desvirtuadas de las mismas. Aparte de las refundaciones de su pensamiento, la historia de la filosofía occidental se ha remitido continuamente a las teorías aristotélicas desde hace milenios.

El pensamiento de Aristóteles: somos alma, cuerpo y razón

Desde entonces, el estagirita ha sido apoyado, criticado, alabado y repudiado por cientos de filósofos posteriores, pero nunca olvidado o ignorado. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Ingrese a su cuenta. Entrevistas Todo Americanos Españoles Europeos. Todo 10 claves para entender a Pensamiento filosófico de Retrato y biografía. Virginia Woolf, una pensadora para el siglo XXI. Todo Arte Ciencia Filosofía y pensamiento. Kierkegaard y la angustia. Grandes anécdotas de la filosofía que no son inocentadas.

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